Todo
calculado
Bret estaba tomando café,
sin darse cuenta que la muerte iba
por él.
La Catrina entró a su salón
para pedirle un pequeño favor.
El profesor, asustado, le preguntó
qué quería
y ella le contestó que necesitaba
una asesoría.
El matemático se relajó
porque nada le pasó.
La Huesuda planearía
que pronto se lo cargaría,
para llevárselo así
muy contento y feliz.
El maestro le terminó de explicar
y la dama ya no se preocupó por el
parcial reprobar,
sin embargo ya iba actuar
y al docente se lo iba a llevar.
Los alumnos le dijeron:
Gracias por hacernos pasar,
ahora sí Flaca mía,
ya te lo puedes llevar.
Escrito
por:
González Alonso Juan Manuel
López Hernández Diego Antonio
Tu corazón vas a entregar
La Muerte enamorada está,
pero con su “crush” no puede estar,
sueña con sus brazos un día alcanzar,
pero la “friendzone” no puede evitar.
Día y noche no lo puede olvidar,
él como un patán se hace del rogar.
pues de su atención le gusta aprovechar
y la Calaca tanta importancia demás le da.
El Catrín quien su corazón entero le pude dar,
le duele verla por otro llorar,
la consuela y trata de ayudar,
pero los sentimientos del Catrín suelen rechazar.
La Muerte rogando seguirá,
el patán ignorándola estará.
El Catrín su lucha continuará
y tú con tu “crush” no vas a poder estar.
Escrita por:
Cruz Téllez Laura
López Martínez Levi Yahir
Robles Rosas Jesús Eduardo
A la huesuda de la PRECB
La huesuda de la PRECB
Que a la muerte le cayó bien,
decidió ayudarle...
Para que pronto le diera alcance.
Haciendo su vida estresante
Para que así perdiera su aguante
Llenando cada día con un evento importante
Ausentándose en los menos relevantes.
Pronto la escuela perdió la paciencia
Pues se notaba demasiado su ausencia
Los alumnos presentaban demencia
Y de pronto comenzó a tomar conciencia.
Un bigotón, le aconsejó a la huesuda
El plan infalible para calmar la locura
Construyendo un edificio muy completo
Siendo así, admirada por corto tiempo.
Escrito por:
Cadena Hernández Eduardo
Pérez Méndez Miguel Ángel
Soneto XVI
Pablo Neruda
Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.
Tus anchos ojos son la luz que tengo
de las constelaciones derrotadas,
tu piel palpita como los caminos
que recorre en la lluvia el meteoro.
De tanta luna fueron para mí tus caderas,
de todo el sol tu boca profunda y su delicia,
de tanta luz ardiente como miel en la sombra
tu corazón quemado por largos rayos rojos,
y así recorro el fuego de tu forma besándote,
pequeña y planetaria, paloma y geografía.
Alumno: González Alonso Juan Manuel
Presencia de José Emilio Pacheco
Presencia de José Emilio Pacheco
¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día
dejó cenizas de su sombra fiera?
¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.
No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,
ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto
Alumno:Levi Yahir López Martínez
El amor duerme en el pecho del poeta
El amor duerme en el pecho del poeta
Federico García Lorca
Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.
Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.
Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.
Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.
Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!
Alumno: Miguel Ángel Pérez Méndez
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